Bosque de alcornoques | Amorim Cork Flooring

Bosque de alcornoques

Origen del árbol más generoso

La dehesa de alcornoques, o Montado, como se le llama en portugués, lugar de origen del fascinante alcornoque, es un importante pilar medioambiental, social y económico de los países mediterráneos. 
Las dehesas de alcornoques ocupan una superficie estimada de 2,1 millones de hectáreas en la cuenca occidental mediterránea. Alrededor del 90 % del área de distribución de la especie se encuentra en Portugal, España, Marruecos y Argelia. De todas las dehesa de alcornoques, se cosechan aproximadamente 200 000 toneladas de corcho al año. Portugal, que cuenta con un tercio de la superficie total de alcornoques, es el mayor productor y es responsable del cerca de 50 % de la producción mundial de corcho.
 

2,1 millones de hectáreas

los bosques de alcornoques ocupan una superficie estimada 

El 90 % de las dehesas de alcornoques del mundo

se encuentran en Portugal, España, Argelia y Marruecos

200 000 toneladas de corcho

se cosechan cada año

Mitos y realidades

¿Sabía que la producción de corcho es respetuosa con el medio ambiente?

Un estudio llevado a cabo por EY en 2019 ha concluido que la actividad de Corticeira Amorim y su cadena de valor en 2018 conlleva una huella de carbono de 274 481 de toneladas de CO2

¿Cuál es la producción mundial de corcho?

La producción mundial de corcho es de 200 000 toneladas al año, de las cuales el cerca de 55 % corresponde a Portugal.

¿Cómo de importantes son las dehesa de alcornoques?

Las dehesa de alcornoques contribuyen a la conservación de la biodiversidad y la supervivencia de muchas especies animales autóctonas, algunas de ellas en peligro de extinción. Igualmente importante es su papel en la captura de CO2, la regulación del ciclo hidrológico y para evitar la desertización y la despoblación.
Las dehesas de alcornoques forman paisajes culturales, es decir, ecosistemas que son resultado de la acción humana a partir de la utilización de diversos recursos: el corcho, las bellotas para la alimentación animal, los pastos y los cultivos agrícolas. Según WWF (World Wild Fund for Nature) más de cien mil personas en el sur de Europa y el norte de África dependen directa o indirectamente de estos bosques.

¿Por qué las dehesas de alcornoques son retardantes naturales del fuego?

Gracias a las propiedades térmicas y la débil combustión del corcho, los alcornoques son más resistentes a los fuegos que otros árboles. La lenta combustión del corcho lo convierte en un retardante natural del fuego, conformando una barrera contra los incendios. Su combustión no libera humo ni gases tóxicos.

¿Cómo de importantes son los bosques de alcornoques en la conservación de las especies?

Los bosques de alcornoques es la base de uno de los 36 ecosistemas más importantes del mundo para conservar la biodiversidad, a la par de la amazonia, la sabana africana y Borneo. Es el hábitat natural para 135 especies de plantas y más de 200 especies animales, entre otras: 160 especies de aves, 37 especies de mamíferos (en Portugal alberga más del 60 % de los mamíferos del país) y 24 especies de reptiles y anfibios. Entre los animales de la dehesa de alcornoques existen algunos que están en peligro de extinción, tales como el lince ibérico, la especie de felino más amenazada del mundo y el carnívoro más amenazado de Europa.

¿Qué especies amenazadas dependen de la dehesa de alcornoques?

Las especie más amenazada es el lince ibérico, que solo se encuentra en Portugal y España y que se considera en peligro crítico. Según WWF (World Wild Fund for Nature) el número total de linces ibéricos supervivientes en estos dos países es inferior a 150 individuos adultos. Entre las especies en peligro de extinción de la cuenca mediterránea, la dehesa de alcornoques también acoge al águila imperial ibérica (Portugal y España), el buitre negro y la cigüeña negra (ambos en España) y el ciervo de Berbería (Túnez y Argelia).

Además del corcho, ¿qué otras actividades hacen viables las dehesas de alcornoques?

Además de constituir un ecosistema natural que es único en el mundo, las dehesas de alcornoques hacen viables una amplia gama de actividades agrícolas, silvícolas, pascícolas, cinegéticas y económicas: la recolección de plantas medicinales y hongos, la producción de miel y cera de abejas, la producción de carbón vegetal, la caza, la ganadería, la observación de aves y la monta a caballo. También da lugar a la creación de productos alimentarios autóctonos certificados por la Unión Europea.

En los siete países mediterráneos productores de corcho, más de cien mil personas dependen directa o indirectamente de la economía surgida de las dehesas de alcornoques.

Una actividad que cruza generaciones

La saca

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